María Ester Grulke es la responsable y evidenció que hay necesidad educativa en los barrios, más en las mujeres. Quiere avanzar con la apertura de un aula diurna
| Foto: TuMisiones |
Cerca de 100 personas asisten los lunes y viernes al comedor Louisa en el barrioVillalonga de Garupá. Además del alimento, los niños encuentran un espacio para la recreación y el aprendizaje.
La fundadora del comedor, María EsterGrulke, contó que la hora del almuerzo convoca a chicos del barrio y de asentamientos cercanos como Santa Clara, Barrio Unido y Don Santiago, que llegan acompañados de sus madres.
En estos barrios del sur garupeño, las familias suelen ser numerosas, viven una precaria situación social sin acceso a empleos formales.
“Una preocupación que tenemos es que vemos el bajo nivel de educación de las mamás, porque ellas nos cuentan que no pueden ayudar a sus chicos con las tareas de la escuela, por eso con la gente que me ayuda estamos pensando en poder dar alguna capacitación o clases de alfabetización”, contó Ester.
El comedor funciona dos veces a la semana y es solo una parte del proyecto solidario que lleva adelante María Ester con el apoyo de voluntarios y con los recursos que procura mediante los aportes de una ONG de Alemania.
Un eje que busca profundizar este año es la educación, con la alfabetización de adultos.
En el comedor enseguida se refleja cuando las casas pasan necesidades. “Hace unos años teníamos hasta 180 chicos comiendo, más los padres; ahora tenemos 50 niños que vienen con sus mamás, se mejoró un montón,y cuando las cosas están difíciles realmente se nota en el comedor”, advirtió.
Esta mejora de los hogares, para Ester, da lugar a que se puedan atender otros aspectos del bienestar de los vecinos. “Ahora las familias tienen la asignación universal para sus hijos y vemos que los chicos están más alimentados dentro de todo, nuestro objetivo es darles una comida altamente nutritiva, algo que no suelan comer en las casas, por ejemplo, los voluntarios hacen facturas en nuestra panadería”.
Al mismo tiempo, se planteó el desafío de dar respuesta a las necesidades educativas de las mujeres que no pudieron completar la escuela.
El comedor detectó al menos una veintena de casos de madres analfabetas o con bajo nivel de escolaridad, que quieren acudir a un centro alfabetizador. Las inscriptas también invitan a otros vecinos en la misma situación que quieran sumarse.
“Por ahora es sólo una idea que tenemos, quizás podemos tener la posibilidad de abrir un aula satélite o un núcleo de alfabetización, todavía no hay nada concreto pero queremos que funcione por la mañana para que las madres puedan asistir, mientras los voluntarios cuidan a sus chicos para que ellas puedan estudiar”.
Porfiria y Hermelinda son dos madres que ya se anotaron para venir a clases.
“Yo nunca pude ir a la escuela, me gustaría aprender para ayudar a mis hijos”, contóHermelinda, de Barrio Unido.
Porfiria fue a la escuela pero no la completó y señala que no puede ir a la nocturna porque tiene hijos chicos. “Es bueno que haya una escuela a la mañana, así yo podría venir y aprender”.
La asociación Louisa en Alemania
María Ester es posadeña, pero hace 20 años vive en Schwerte, Alemania. Ahí conformó unaONG para gestionar los recursos para su proyecto de ayuda a la infancia en riesgo.
La mayor parte del año vive en Europa pero viaja a Garupá dos veces para el seguimiento de la tarea de servicio.
En su lugar, un grupo de voluntarios la acompaña en el trabajo en la cocina, en el cuidado y juego con los niños.
María Ester resaltó la solidaridad de dos jóvenes alemanes que permanecerán un año en el comedor, haciendo trabajo voluntario. “Es un hermoso ejemplo el de estos jóvenes que vienen de tan lejos a ayudar y ojalá que nuestros jóvenes también puedan acercarse y sumar su voluntad para ayudar a otros”.
El comedor está en Villalonga a dos cuadras de la ruta nacional 12, se ingresa por el camino vecinal que bordea el complejo el Paraíso de Ester.
La fundadora del comedor, María EsterGrulke, contó que la hora del almuerzo convoca a chicos del barrio y de asentamientos cercanos como Santa Clara, Barrio Unido y Don Santiago, que llegan acompañados de sus madres.
En estos barrios del sur garupeño, las familias suelen ser numerosas, viven una precaria situación social sin acceso a empleos formales.
“Una preocupación que tenemos es que vemos el bajo nivel de educación de las mamás, porque ellas nos cuentan que no pueden ayudar a sus chicos con las tareas de la escuela, por eso con la gente que me ayuda estamos pensando en poder dar alguna capacitación o clases de alfabetización”, contó Ester.
El comedor funciona dos veces a la semana y es solo una parte del proyecto solidario que lleva adelante María Ester con el apoyo de voluntarios y con los recursos que procura mediante los aportes de una ONG de Alemania.
Un eje que busca profundizar este año es la educación, con la alfabetización de adultos.
En el comedor enseguida se refleja cuando las casas pasan necesidades. “Hace unos años teníamos hasta 180 chicos comiendo, más los padres; ahora tenemos 50 niños que vienen con sus mamás, se mejoró un montón,y cuando las cosas están difíciles realmente se nota en el comedor”, advirtió.
Esta mejora de los hogares, para Ester, da lugar a que se puedan atender otros aspectos del bienestar de los vecinos. “Ahora las familias tienen la asignación universal para sus hijos y vemos que los chicos están más alimentados dentro de todo, nuestro objetivo es darles una comida altamente nutritiva, algo que no suelan comer en las casas, por ejemplo, los voluntarios hacen facturas en nuestra panadería”.
Al mismo tiempo, se planteó el desafío de dar respuesta a las necesidades educativas de las mujeres que no pudieron completar la escuela.
El comedor detectó al menos una veintena de casos de madres analfabetas o con bajo nivel de escolaridad, que quieren acudir a un centro alfabetizador. Las inscriptas también invitan a otros vecinos en la misma situación que quieran sumarse.
“Por ahora es sólo una idea que tenemos, quizás podemos tener la posibilidad de abrir un aula satélite o un núcleo de alfabetización, todavía no hay nada concreto pero queremos que funcione por la mañana para que las madres puedan asistir, mientras los voluntarios cuidan a sus chicos para que ellas puedan estudiar”.
Porfiria y Hermelinda son dos madres que ya se anotaron para venir a clases.
“Yo nunca pude ir a la escuela, me gustaría aprender para ayudar a mis hijos”, contóHermelinda, de Barrio Unido.
Porfiria fue a la escuela pero no la completó y señala que no puede ir a la nocturna porque tiene hijos chicos. “Es bueno que haya una escuela a la mañana, así yo podría venir y aprender”.
La asociación Louisa en Alemania
María Ester es posadeña, pero hace 20 años vive en Schwerte, Alemania. Ahí conformó unaONG para gestionar los recursos para su proyecto de ayuda a la infancia en riesgo.
La mayor parte del año vive en Europa pero viaja a Garupá dos veces para el seguimiento de la tarea de servicio.
En su lugar, un grupo de voluntarios la acompaña en el trabajo en la cocina, en el cuidado y juego con los niños.
María Ester resaltó la solidaridad de dos jóvenes alemanes que permanecerán un año en el comedor, haciendo trabajo voluntario. “Es un hermoso ejemplo el de estos jóvenes que vienen de tan lejos a ayudar y ojalá que nuestros jóvenes también puedan acercarse y sumar su voluntad para ayudar a otros”.
El comedor está en Villalonga a dos cuadras de la ruta nacional 12, se ingresa por el camino vecinal que bordea el complejo el Paraíso de Ester.
Fuente: TuMisiones
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